Al igual que hicimos con el comentario de texto en lengua, en esta entrada os ofrecemos una guía general para resolver comentarios de texto de la asignatura de filosofía.

El comentario de un texto filosófico pretende que el alumno reconozca las ideas que transmite un texto y las relacione con el pensamiento de su autor u otros autores. Conviene decir que no hay una manera igual a otra de hacer un comentario, ni cada profesor da la misma importancia a cada una de las partes. Además, el comentario filosófico puede ser una herramienta de una gran profundidad debido a su objeto de estudio. Nosotros proponemos aquí una serie de pasos bastante aceptados para la realización general de comentarios de texto, para que así pueda ser útil a todo tipo de alumnos. Por último, dejaremos claro qué partes son las más importantes para la resolución del examen de Selectividad.

Algunos de los pasos son los mismos o se asemejan bastante a los que ya vimos en la entrada de comentario de texto de lengua, por lo que os resultaran bastante familiares.

 

Bustos de filósofos en un museo

 

1. Lectura atenta del texto

Muchas veces sigue dándose por sentada una lectura comprensiva del texto. En el caso de un texto filosófico, comprenderlo correctamente es vital para la resolución correcta de su comentario. Eso sí, para entender el pasaje es necesario haber ganado un vocabulario filosófico lo suficientemente amplio, sobre todo del autor en cuestión, como para no tener que parar a cada par de frases porque no hemos entendido nada.

Lo mismo podemos decir del pensamiento del autor que vamos a comentar. Cuanto mejor conozcamos la filosofía del autor del texto, más fácil nos resultará comprenderlo y extraer de él sus ideas, ya que intuiremos muchas más cosas que alguien que conozca poco de dicho filósofo. Conviene también dejarlo claro ya: si no se sabe nada sobre el autor, es prácticamente imposible hacer correctamente un comentario de texto filosófico.

Igual que en el comentario de lengua, puede ser útil subrayar o realizar anotaciones sobre lo que nos vaya inspirando el texto, porque luego pueden sernos muy útiles a la hora de redactarlo. No es obligatorio, por otro lado. Si te distraen de la comprensión del texto o no sabes bien qué subrayar o anotar, no lo hagas.

 

2. Extraer el tema del texto

El siguiente paso en nuestro comentario es identificar el tema del texto, de manera similar a cómo lo hacíamos en lengua. Enunciar el tema es decir de qué trata el texto, cuál es su idea general. Como ya dijimos, hay que intentar nombrarlo con un sintagma nominal, es decir, con un sustantivo con algún complemento, por ejemplo: la existencia de Dios, el valor del arte, la justicia…

En este punto hay quien distingue entre tema y disciplina. Es importante no confundirlos. Las disciplinas filosóficas serían las diferentes ramas de estudio de la filosofía, como la ética, la epistemología o la ontología. Pueden y deben indicarse ambos, ya que luego nos ayudarán bastante a lo largo del comentario.

Puede completarse este paso con un pequeño resumen del fragmento que se está comentando.

 

3. Tipo de texto, estructura y orden

A continuación, tenemos que determinar de qué tipo es nuestro texto. Son principalmente dos los tipos de texto que podemos encontrarnos en un texto filosófico, los cuales también conocemos bien por lengua: expositivo, en el que se desarrollan unas ideas, y argumentativo, en el que se intenta argumentar una determinada posición.

Dependiendo del tipo de texto que tengamos, tendremos una estructura distinta. Así, los textos expositivos tendrán ideas principales y secundarias. La idea principal, que suele ser solo una, es la idea, concepto o situación que quiere explicarse en el fragmento. Las ideas secundarias complementan a la principal y la detallan, ejemplifican o matizan.

Los argumentativos, por su parte, tendrán argumentos y tesis, los cuales en filosofía suelen llamarse premisas y conclusión. La conclusión, en este caso, es la opinión defendida en el texto, lo que el autor quiere demostrar. Las premisas son los distintos argumentos que se dan para probar la conclusión.

Según se coloquen estos elementos, tendremos distintos tipos de orden:

  • Deductivo
    • Textos expositivos: idea principal primero, ideas secundarias después
    • Textos argumentativos: conclusión primero, premisas después
  • Inductivo
    • Textos expositivos: ideas secundarias primero, idea principal después
    • Textos argumentativos: premisas primero, conclusión después
  • Encuadrado
    • Textos expositivos: idea principal al principio y al final
    • Textos argumentativos: conclusión al principio y al final

 

4. Contextualizar el texto

Después de comentar todo lo anterior, tenemos que pasar a relacionar el contenido del texto con el pensamiento de su autor. Es decir, cómo se enmarca lo que dice un autor en el texto con su teoría, qué aspecto de su teoría está tratando en el texto. Para esto nos será de mucha ayuda el punto dos, la disciplina y el tema del texto.

Si hemos sabido extraer correctamente el tema del texto y encuadrarlo en la disciplina oportuna, tendremos mucho más fácil relacionar lo que dice con la teoría del autor. Por ejemplo, si estamos ante un texto de Platón cuyo tema es “la inmortalidad del alma”, sabremos incluirlo dentro de su antropología y, a la hora de relacionarlo, simplemente hemos de recordar cómo concebía Platón el ser humano.

En cualquier caso, no puede confundirse relacionar el texto con contar la teoría sin más. Es decir, siguiendo nuestro ejemplo, debemos hablar del ser humano en Platón sabiendo reconocer qué parte de la teoría trata el texto y haciendo constantes referencias al mismo. Tiene que notarse que comprendéis el texto y que comprendéis la teoría, no que os la sabéis de memoria, y eso implica poder adaptar la información al contenido del texto que os encontréis. Al contrario, como ya se ha dicho antes, es imposible hacer un comentario de texto sin saber nada de la filosofía de su autor.

Un ejercicio superior consiste en comparar el tema del texto en diferentes autores, ya no sólo en uno, y notar conexiones e inspiraciones de unas teorías a otras. Así como valorar el peso que tuvo dicho tema o teoría filosófica que lo incluye en una época determinada. Estos últimos ejemplos, en cambio, ya son ejercicios superiores que probablemente exceden los conocimientos y exigencia del Bachillerato.

 

5. Valoración crítica

Un punto final puede ser la realización de una valoración crítica del texto. Dentro de la valoración crítica hay que realizar un juicio fundado, con datos y argumentos, del contenido del texto. Es decir, si es pertinente el tratamiento del tema, si la conclusión es válida, si la argumentación es correcta, si el tema es actual o puede ser de utilidad, etcétera. Para llegar a dichas conclusiones se tienen que dar datos y razonamientos válidos y maduros, no nos debemos quedar en si lo que dice un texto nos gusta o no, o nos parece bien o mal. La estructura de nuestra valoración deberá ser la propia de un texto argumentativo: introducción, argumentación y conclusión; deberá estar bien redactada y deberá contener un vocabulario filosófico preciso y correcto.

 

estudiante resolviendo un comentario de texto

 

El comentario de texto en la EvAU

Por último, tenemos que dejar claro que el esquema anterior es una guía general para comentar textos filosóficos. Muchos profesores piden a sus alumnos comentarios de texto y pensamos que los pasos que hemos descrito anteriormente son válidos para todos por ser muy generales. En el examen de Selectividad, en la Comunidad de Madrid, en cambio, solo una de las preguntas espera el tratamiento de un texto, la primera:

1 (2,5 puntos). Exponga las ideas fundamentales del texto propuesto y la relación que existe entre ellas.

Como vemos, esta pregunta se relaciona solo con los puntos uno y tres de nuestro esquema: la lectura atenta y el tipo de texto, su estructura y orden. Evidentemente, realizar el paso segundo, indicar el tema y la disciplina del texto, puede ayudarnos a dar el tercer paso con mayor facilidad.

Las siguientes preguntas, que piden la explicación de un tema filosófico en un autor o corriente de una época determinada, pueden ayudarse de nuestro cuarto punto. Queda muy bien y demuestra un gran domino del tema poder relacionar lo visto en el texto con las teorías de los autores que estamos explicando, ya sea por similitud, por influencia, por evolución, etcétera.