En un texto argumentativo se intenta demostrar una afirmación con argumentos. Por tanto, lo que pretendemos con él es convencer a alguien de algo. Como vimos en el post sobre comentario de texto, su última fase consistía en la elaboración de un comentario crítico que suele adoptar la forma de un texto argumentativo. Por ello, la tercera pregunta del examen de Lengua de la EvAU propone la realización de una argumentación sobre alguna cuestión relacionada con el texto que acabas de comentar.

Por todo ello, en esta entrada te damos unos consejos para redactar mejor textos argumentativos:

 

0. Base previa

Conoce bien los textos argumentativos

Un punto importantísimo para realizar buenos textos argumentativos es conocerlos. Una de las partes primordiales de la resolución de comentarios de texto en Bachillerato es conocer las modalidades textuales: narración, descripción, exposición y argumentación.

Dentro del estudio de los textos argumentativos, conocerás sus distintos elementos:

  • tema: de qué trata el texto, sobre qué habla
  • tesis: qué opinión se defiende
  • argumentos: las razones que se dan para probar la tesis

Si sabes reconocer estas tres cosas, más fácil te será reproducirlas en un texto. Es importante saber cómo enunciar una buena tesis y cómo elegir y redactar los argumentos más eficaces. En muchos casos, a la hora de hablar los textos argumentativos, en clase o en los libros, se hace un pequeño repaso a los tipos de argumentos y falacias habituales. Presta atención a ellos, porque son un conocimiento muy útil; no sólo para redactar buenos textos, sino para la vida en general.

Es importante conocer también los tipos de orden de la estructura:

  • deductiva: tesis al principio y argumentos después
  • inductiva: argumentos al principio y tesis al final
  • paralela: tesis al principio, argumentos y tesis al final

Evidentemente, conociendo bien estos tipos y viendo qué matices aportan a la argumentación podrás ordenar mucho mejor tus ideas y redactar mejores textos.

Por último, también resulta bastante útil conocer los distintos recursos que tienen los autores a la hora de redactar argumentaciones para buscar la atención del lector e influir en él. Todas ellas cumplen las funciones del lenguaje del argumentativo:

  • primera persona para dar nuestra opinión (función expresiva)
  • segunda persona para dirigirse al lector (función apelativa)
  • tercera persona para mostrar objetividad (función representativa)
  • plural de modestia (primera persona del plural) para incluir al lector en lo que se dice (función apelativa)
  • Oraciones interrogativas o imperativas para llamar la atención (función apelativa)
  • Verbos de discurso y razonamiento (que significan decir, creer, pensar…) para dar nuestra opinión (función expresiva)
  • Recursos expresivos (metáforas, símiles…) para llamar la atención o embellecer el texto (función apelativa o poética)

Lee y escribe

Parece un consejo evidente, pero muchas veces se olvida. No hay manera de aprender a hacer textos argumentativos que leerlos y, sobre todo, escribirlos. Por muchos consejos que se te den para cocinar o conducir, por ejemplo, nunca serás capaz de hacerlo si no coges una sartén o un coche y te pones a practicar. La teoría sin práctica no sirve de nada.

Si no comienzas a escribir textos argumentativos pronto, a la hora del examen te será muy complicado escribir un buen texto.

 

alumno pensando argumentos para su texto

 

1. Decide la tesis y los argumentos antes de escribir

A la hora de enfrentarte a la tercera pregunta del examen, lee con atención su enunciado. Parece, de nuevo, una advertencia evidente, pero es importante saber bien qué te están preguntando, sobre qué tema concreto tienes que escribir el texto. No es raro encontrar alumnos que escriben textos argumentativos sobre asuntos distintos a los que se plantean en el texto. Este es un error que puede subsanarse fácilmente leyendo con atención el ejercicio.

Una vez comprendido el tema a tratar, tienes que decir cuál será tu tesis y, a partir de ella, cuáles serán tus argumentos. Una manera sencilla de buscar argumentos es preguntarse por qué opinas de esa manera, por qué lo afirmas. Las respuestas dadas a esas preguntas pueden convertirse en buenos argumentos. Las razones deben ser serias y maduras, no vale afirmar algo de manera vaga, hay que aportar argumentos razonables. Puedes utilizar el texto que has comentado en las preguntas previas para sacar ideas.

Resulta, como hemos visto, bastante práctico conocer los tipos habituales de argumentos. Yo recomiendo utilizar tres tipos sencillos:

  • Causa o consecuencia: indican las causas o consecuencias de una afirmación.

“Estudiar lengua es útil porque conocerla ayuda a expresarse y comunicarse mejor.”

  • Comparación: apoya una afirmación comparándola con una similar, más clara para el lector.

“La adopción del carné por puntos es una buena medida para reducir los accidentes de tráfico, como se ha demostrado en los países europeos donde ya se aplica.”

  • De autoridad: apoya una idea basándose en lo que afirman instituciones o personas relevantes en un campo.

“La Organización Mundial de la Salud considera que beber dos litros de agua al día es saludable.”

En muchos casos, se pide en los textos argumentativos que se añadan argumentos en contra, es decir, que van en contra de tu tesis. Uno de los ejercicios más comunes para aprender a argumentar es aportar razones de la idea contraria, ya que resulta más sencillo, al menos aparentemente, razonar la opinión propia. A no ser que pidan otra cosa de manera clara, yo suelo recomendar que incluyáis un argumento en contra que podáis superar, a ser posible. Es decir, que hagáis el esfuerzo de contraargumentar vuestra tesis, pero demostréis que vuestra argumentación es superior.

 

2. Ordena bien los elementos

El siguiente paso es ordenar bien los elementos que hemos elegido anteriormente siguiendo cualquiera de los tipos de orden que hemos visto anteriormente. Hay argumentaciones que se entienden mejor o peor dependiendo del orden que uses. Piensa en cómo quedaría tu argumentación siguiendo los distintos tipos de orden y elige el que haga la argumentación más fácil de entender. Se suele recomendar que sigáis una estructura encuadrada, porque suele ser la más natural y la que sale de manera más sencilla, además de que resuelve el problema de elegir entre una estructura deductiva o inductiva.

Una buena estructura podría ser la siguiente:

  • Introducción
  • Argumentación
    • Tesis
    • Argumento 1 (con ejemplo)
    • Argumento 2 (con ejemplo)
    • (Contraargumento (con ejemplo))
  • Conclusión (con tesis)

Es útil que te acostumbres a elaborar pequeños esquemas desde el principio para dejar claros todos estos puntos. De nuevo, si no has hecho esto habitualmente, te será más difícil hacerlo el día del examen. Si los haces a menudo, verás como llega un momento en el que ni te haga falta hacerlos porque sabrás elegirlos con mayor claridad.

 

Ordenador y cuaderno listos para escribir un texto argumentativo

3. Redacción

A la hora de escribir, procura evitar algunos vicios. En primer lugar, divide el texto en párrafos siguiendo la estructura anterior. Cada punto negro, un párrafo. Es un error grave escribir un texto sin dividirlo en párrafos, ya que la presentación y la lectura son peores.

En segundo lugar, debes escribir una introducción, que puede ser fácilmente una pequeña definición del tema que vas a tratar. No empieces a escribir dando directamente la tesis sin ningún tipo de introducción, queda muy brusco y poco elaborado.

En el lado contrario, no olvides redactar una conclusión. La conclusión debe incluir la tesis y un breve resumen de tu argumentación. Un texto sin conclusión queda a medias y deja muy mala sensación, aparte de que puedes correr el riesgo de dejar la argumentación a la mitad. Evita meter lo que yo llamo “el gran final”, es decir, un buen argumento sorpresa con el que muchas veces os gusta rematar los textos. Si tienes un buen argumento, inclúyelo en la argumentación.

Di con claridad cuáles son tu tesis y tus argumentos. Una tendencia muy común en los textos argumentativos es hacer una especie de estado de la cuestión, o sea, explicar un poco de qué va el tema del que se pide opinión. Si se hace una verdadera argumentación, otras veces queda ensombrecida porque escondéis los argumentos sin expresarlos claramente. Expón tu opinión y razones de manera clara y segura.

Utiliza también un lenguaje sencillo y claro, un lenguaje que tú utilices. La pedantería no da mayor autoridad ni hace tu escrito más razonable. Es más, las cosas serias dichas con palabras sencillas, para la comprensión de todos, son mucho más potentes y convincentes que la pose intelectual. Por otro lado, si usas una expresión muy compleja corres el riesgo de utilizar mal determinadas palabras o construcciones.

Por último, redacta tu texto ocupando aproximadamente la mitad de una cara de folio. Es la extensión óptima para que te sea posible desarrollar una argumentación completa y también para que te quede espacio para redactar el resto del examen.