Recuerdo el primer libro que tuve que leer para el colegio. Sí, era Harry Potter y la Piedra Filosofal. Fue en el instante en el que acabé el libro, cuando sentí que había encontrado una de mis mayores pasiones: la lectura. Cuando leo, letra por letra, palabra por palabra, estoy tan sumergida en el libro que, probablemente si me hablases, ni te escucharía. Pero mi experiencia no es lo usual hoy en día. Ya no se lee, sino que se “mira por encima”, sólo para informarnos de algo en el menor tiempo posible.

¿Cuál es la explicación a esta triste realidad? La tremenda avalancha de información a la que en la actualidad, nos vemos sometidos con Internet. Dos segundos se tarda en teclear para buscar la información, reconocer lo que nos interesa y acceder a la página web. Es imposible saber con exactitud cuántas veces en un día lo podemos llegar a hacer.

Nuestra forma de leer se ha modificado en parte por esto, e Internet es el responsable. Ya se pueden atisbar las consecuencias en generaciones venideras: disminución de la capacidad de leer y pensar en profundidad. Nicholas G. Carr, escritor estadounidense que ha publicado libros y artículos sobre TIC, negocios y cultura, es consciente de que ya no piensa ni lee como antes. En su libro Superficiales: ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011) afirma que se desconcentra a la mínima y rápidamente busca otra cosa que hacer. Como podemos observar, este comportamiento de “echar vistazos” no sólo afecta a los jóvenes, sino a cualquier individuo, sin importar la edad.

Two pupils leaning on a pile of books while reading on touchpad

Imagen extraída de aquí.

La cuestión que se plantea a continuación es, ¿Es este fenómeno irreversible?

A continuación, os dejamos un link de una conferencia impartida por Nicholas G. Carr sobre los cambios que produce internet a la mente del individuo.

https://www.youtube.com/watch?v=lt_NwowMTcg