La realidad actual reconcilia los sueños utópicos futuristas y las pesadillas de la ciencia ficción, a través de los cada vez más comunes y populares cyborgs. Si hasta ahora la naturaleza humana se ha comprendido como cultura y técnica, como capacidad de evolucion y de adaptación del medio a sus necesidades, en la actualidad la adaptación del propio cuerpo, la inserción de elementos mecánicos en nuestro organismo, el uso de prótesis cada vez más sofisticadas, pueden llegar a modificar la forma en la que nos concebimos los seres humanos, transformándonos en seres biónicos, en híbridos entre animal y máquina, entre humano y robot.

Viktoria Modesta

Cantante biónica Viktoria Modesta.  Imagen extraída de aquí.

No es ciencia ficción, existen ya desde hace tiempo fundaciones y laboratorios que investigan para convertirnos en cyborgs, no sólo para paliar la falta de un miembro o recuperar capacidades perdidas o disminuidas, sino para aumentarlas y multiplicarlas, es decir para convertirnos en super humanos. Algunos incluso creen que podría cumplirse el viejo sueño de la eterna juventud, o incluso alcanzar la inmortalidad a través de la sustitucion de lo órganico por lo mecánico. En esta linea, la Fundación Cyborg, dirigida por Neil Harbisson y ubicada en Mataró, tiene como único objetivo transformar a los humanos en cyborgs. En esta organización sin ánimo de lucro trabajan científicos, ingenieros, médicos y psicólogos en búsqueda de formas de integrar mediante la tecnología nuevas habilidades en los seres humanos. Como cualquier innovación que afecta a la vida, se trata de un tema muy controvertido, y previendo los debates éticos y legales que esto suscitará, Harbisson afirma  que la fundación también defenderá los derechos de los cyborgs, para lo que ya dispone de un gabinete jurídico.

 

 

Harbisson padece acromatopsia, que le hace ver en blanco y negro, para poder diferenciarlos, lleva instalado en su frente un eyeborg, que percibe las frecuencias que emiten los colores y las transforma en impulsos audibles, es decir, escucha los colores a través de notas musicales. Gracias a esto pintar cuadros que plasman la música y hace retratos sonoros, un sistema artístico denominado sonocromatismo. Harbisson es el primer cyborg reconocido por un gobierno, el británico, que ha aceptado que el eyeborg, es un órgano más de su cuerpo. Su compañera, la coreógrafa y bailarina Moon Ribas, lleva incorporado un sensor que está conectado con sismógrafos en línea, que vibra cada vez que hay un terremoto en tiempo real en cualquier lugar de la Tierra. Su último espectáculo “Waiting for Earthquakes”, es un solo de danza en el que interaccionan los terremotos y la bailarina, que al sentir  un terremoto, se desplaza hacia el punto cardinal donde  se ha producido moviéndose con una intensidad equivalente a la del terremoto.

Moon Ribas

Moon Ribas con su speedborg. Imagen extraída de aquí.

Pero los cyrborgs no solo se están haciendo un hueco  proliferado entre los artistas, sino que también desfilan  modelos como Rebeca Marina, e incluso  existen ya unas “Olimpiada para cyborgs”. Este mes de octubre, se disputó e Zúrich el primer “Cybathlon’”de la historia. Bajo la consigna de promover el desarrollo de la tecnología incorporada en los cuerpos humanos para mejorarlos, atletas biónicos de 24 nacionalidades participaron en muy diversas disciplinas como la carrera de bicicletas con estimulación eléctrica funcional, la carrera de obstáculos con exoesqueletos, la carrera con prótesis activa de pierna, la carrera virtual de interfaces cerebro-ordenador o la competición de brazos robóticos.

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Imagen extraída de aquí.

Primera modela biónica

Imagen extraída de aquí.

Ignoramos si los cyborgs se impondrán sobre los simples humanos biológicos  sustituyéndolos definitivamente, pero el hecho es que la tecnología y la ciencia no se detienen y cada día cruzan nuevos límites, ampliando nuestras capacidades y generando revolucionarias realidades que ni siquiera habíamos soñado. El futuro está cada vez más cerca,  quizás deberíamos empezar a pensar en qué cyborg nos gustaría convertirnos.

Fuentes:

http://www.marca.com/primera-plana/2016/10/11/57fbfe2946163f94798b45f3.html